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Should i stay or should i go: Informe especial elecciones legislativas de medio término -escenarios políticos y económicos-

 

Durante los dos primeros trimestres del 2025 se estipulaba una clara victoria del oficialismo en las elecciones legislativas de medio término. A pesar de un fuerte recorte en el gasto público incluyendo tarifas de servicios públicos y transporte público, las encuestas daban un firme apoyo en la confianza del gobierno y en la imagen presidencial que reflejaban una tendencia hacia la victoria de LLA en octubre.

No hubo un punto de inflexión que torció el rumbo del gobierno sino varios y encadenados que dañaron fuertemente la favorable imagen presidencial y la intención de voto.

  • Consecuencias en Cadena: Esto llevó directamente a la pérdida de control del Congreso y, peor aún, a que el Gobierno perdiera la “dominación de la agenda pública”, lo que a su vez generó incertidumbre y temor en los mercados.
  • Ruptura en lugar de Acuerdos: El error crucial fue no haber transformado los acuerdos políticos en acuerdos electorales, rompiendo el diálogo. Especialmente con los gobernadores, loas cuales dieron apoyo parlamentario durante el 2024 y tenían una predisposición a acordar electoralmente en el 2025, algo que el oficialismo desechó.
  • Adiós al Escenario Soñado: Ese escenario -un 40% de los votos, acuerdos con gobernadores y baja del riesgo país- lo implosionaron, lo rompieron por decisiones estratégicas electorales -pésima elección el 7 de septiembre en la provincia de Buenos Aires- y por errores en la elección de candidaturas

Para el periodo poselectoral, la conclusión es que el resultado de las urnas es secundario frente a la necesidad de una corrección radical en el estilo de gestión. Las correcciones políticas se establecen en 3 puntos principales.

  • Sin Política, No hay Economía: El liderazgo presidencial debe salir de la “etapa adolescente” y reconocer que “no hay economía si no hay política”.
  • Cambio en el Estilo: Es imperativo atenuar la retórica confrontativa y agresiva, ya que las principales críticas que la población realiza hoy a la gestión no son económicas, sino sociales y de comunicación.
  • Reconstrucción Urgente: El Gobierno debe rearmar una conducción política que le permita negociar con los “actores atomizados” (principalmente los gobernadores) para evitar la parálisis legislativa y el riesgo de ingobernabilidad.

 

La Grieta del Voto y el Fracaso Electoral

El gran problema que llevó al oficialismo a una elección de “supervivencia” es puramente político y autoinfligido. La arquitectura electoral del oficialismo en las

provincias es un fracaso estratégico, ya que el Gobierno incurrió en el error de dividir la lealtad de sus propios votantes.

  • Gobernadores vs. Presidencia: En 19 provincias, el oficialismo compite contra la lista de gobernadores que gozan de alta popularidad. El mismo votante muchas veces adhiere al presidente a nivel nacional y a su mandatario provincial en lo local.
  • El Voto es Bolsillo: La gente votó a este Gobierno por la expectativa de resultados económicos y no por una “batalla cultural”. La crisis actual de ingresos se explica por la percepción de que “el ajuste no es con vos” no se cumplió (el 40% del presupuesto son jubilaciones). La mayor crisis de legitimidad se da cuando los que toman las decisiones duras también las sufrieran y se percibe falta de ejemplaridad.

 

Escenarios para el Segundo Tramo del Mandato

El análisis proyecta tres posibles caminos para el oficialismo después de las elecciones, dependiendo de la decisión política del presidente:

 

Escenarios económicos

El baseline macroeconómico argentino continúa enfrentando vulnerabilidades críticas, centradas en la fragilidad de las reservas netas del Banco Central (BCRA) y las expectativas de la tasa de cambio (FX). Si bien las líneas de swap y crédito otorgadas por EE. UU. y bancos de la calle otorgan timing para una transición ordenada, la clave para la estabilidad de mediano plazo reside en la gobernabilidad y la capacidad del Gobierno para impulsar reformas estructurales. El resultado electoral de medio término ha elevado la probabilidad de riesgo populista para el ciclo 2027.

El shock de exportaciones (energía, minería) necesario para aliviar la presión del FX, no se materializará completamente hasta dentro de 2 a 3 años. El período de transición requiere management político y económico.

El mercado sobredimensiona la depreciación necesaria (p. ej., a niveles de 2000/2001), pero la incertidumbre de corto plazo impulsa el hedging y la dolarización. Las líneas de swap (EE. UU.) y créditos sindicados actúan como colchón de liquidez y no como un ancla de paridad. Su propósito es garantizar el pago de vencimientos de deuda (roll-over) y Bopreales. La ayuda externa permite al BCRA acumular reservas netas más tranquilamente al no tener que comprar divisas para cubrir vencimientos en el mercado abierto, facilitando la transición a un régimen de flotación administrada. La sustentabilidad del régimen cambiario se ve comprometida por el stock de reservas: el BCRA aún opera con reservas netas propias negativas.

El principal desafío macro es la incertidumbre sobre el nivel del tipo de cambio real, exacerbada por un rápido deterioro de las cuentas externas en los últimos meses.

El apoyo de Estados Unidos está condicionado al resultado de la elección, aumentando la divergencia entre los posibles escenarios, generando dos alternativas binarias:

  • Escenario Virtuoso (Victoria): Baja del riesgo país, suba de acciones y menor presión cambiaria.
  • Escenario Desafiante (Derrota): Mayor tensión del dólar, suba del riesgo país y caída generalizada de activos.

A continuación, las carteras recomendadas por distintas consultoras para cada escenario:

 

 

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