Cómo analizar nuestro perfil de inversor y armar un portfolio de inversión a medida
Conocer nuestro perfil de inversor es fundamental a la hora de asignar instrumentos financieros (que se adapten a nuestras necesidades) a nuestra cartera de inversión. Un portafolio adecuado nos va a permitir sortear momentos en los que el mercado caiga, períodos inflacionarios y cisnes negros (eventos no esperados). Para esto nos vamos a basar en tres variables las cuales definirán nuestro perfil:
- Horizonte de inversión:
Es el tiempo durante el que el inversor planea conservar los activos financieros en su cartera de inversión. Por lo general, esa decisión dependerá de las necesidades de liquidez que tenga el inversor en el futuro. - Retornos esperados:
Es el resultado que se espera obtener al realizar determinada inversión, y se compone de la ganancia o pérdida del capital según la variación del precio de mercado y los flujos de dinero asociados al activo. Por lo general, se calcula como un porcentaje del total invertido. - Tolerancia al riesgo:
Si bien el grado de aversión al riesgo no es fácilmente cuantificable, se puede medir a partir de la tolerancia de volatilidad del activo o cartera de inversión. Un inversor que tolera una caída del 30 % de su portafolio se puede decir que tiene tolerancia al riesgo.
El producto entre estas tres variables nos proporcionará el rango de riesgo/retorno en el cual asignaremos los activos más apropiados. Lo importante a remarcar acá es que el Mercado de Capitales ofrece alternativas de inversión para todos los perfiles de riesgo/retorno ya que hay instrumentos más conservadores que ofician de cobertura frente a sucesos imprevistos y también hay activos de mayor riesgo como las acciones. Cuando hablamos de perfiles vamos a simplificar en tres grandes grupos:
- Conservador:
El inversor posee una gran aversión al riesgo. Prefiere instrumentos tales como letras (títulos de deuda pública de corto plazo) o bonos que ajusten por inflación o Dollar-Linked (ajustan por tipo de cambio) los cuales ofrecen cobertura. Este inversor posiciona gran parte de su cartera en renta fija y deja entre un 10%y 20% en liquidez o fondos comunes de inversión “money market”. En síntesis, asume poco riesgo, invirtiendo en activos de corto plazo y menor rentabilidad esperada. - Moderado:
Asume mayores niveles de riesgo, invirtiendo en activos de mayor plazo y mayor rentabilidad esperada. Incluye instrumentos de renta fija pero también se posiciona en activos de renta variable (acciones) pero del tipo “value”, es decir, empresas de poca volatilidad y más estables, tales como Coca-Cola, Walmart, Procter & Gamble, etc. También opta por Fondos comunes de inversión con un portafolio diversificado tanto de acciones como de bonos. - Agresivo:
Invierte en activos de alta rentabilidad esperada, asumiendo mayores niveles de riesgo, por lo general en mayores plazos. Este perfil posiciona una gran parte de la cartera en renta variable especialmente de empresas más volátiles como son los del sector tecnológico, energético y de consumo no discrecional. A su vez, ciertos inversores vuelcan una pequeña parte a derivados financieros como pueden ser las opciones y los futuros con un fin especulativo, no de cobertura.
Ahora bien, en el medio de estos tres grandes grupos hay matices, no necesariamente el inversor se tiene que encuadrar dentro de uno. A modo de ejemplo, uno puede tener características de “moderado” pero incluir en su cartera de inversión algunas acciones más agresivas (tecnológicas). O uno puede tener un perfil “agresivo” y destinar una parte de su cartera a renta fija ajustada por inflación o tipo de cambio (CER y Dollar-linked).
A pesar de que en la web hay distintos y variados “test del inversor” donde le dan como resultado el perfil a uno, es preferible poder analizar las variables mencionadas anteriormente (horizonte de inversión, retorno esperado y tolerancia al riesgo) para poder tener un resultado más personalizado y sofisticado.
Para hacer una evaluación correcta de nuestro perfil hay que tomar las siguientes consideraciones: a mayor horizonte de inversión más “agresivo” (en términos de riesgos) se puede posicionar nuestro portafolio de inversión. A su vez, a menor plazo, vamos a asignar instrumentos poco volátiles y más conservadores (Letras o FCI de liquidez sería ideal). En el segundo punto (retornos esperados) la ecuación es la siguiente, a mayor retorno esperado (por ende mayor riesgo) nos vamos a volcar en activos de renta variable más volátil como pueden ser acciones del sector energético y tecnológico, bonos soberanos de la República Argentina y determinadas obligaciones negociables (bonos corporativos). Por último, con respecto a la tolerancia al riesgo es idéntico que con el rendimiento esperado: cuando el inversor más tolera el riesgo, activos más volátiles y con un upside alto se asignarían en dicha cartera. Por el contrario, cuanto menos se tolera el riesgo y la volatilidad, instrumentos que ajusten por inflación y tipo de cambio serían óptimos para una estrategia de este tipo.
Cabe destacar que para todo tipo de estrategias hay una gran gama de Fondos comunes de inversión que se adaptan a cada una de ellas. Ayudando al inversor a la diversificación tanto en los riesgos como los plazos.
A modo de conclusión, se puede observar que los Mercados de Capitales ponen a disposición un conjunto de valores negociables, cada uno con características diferentes con respecto al riesgo, liquidez y rentabilidad que ayudan al inversor a alcanzar la estrategia deseada.